martes, 14 de octubre de 2014

Las tres opciones y Rufo Panadero

Bueno, así como si nada esta ya es mi segunda entrada en este blog. Y eso que lo de las nuevas tecnologías no es lo mío. De hecho todavía no entiendo por qué no puedo encontrar mi propio blog en Google. Pero aprendiendo poco a poco, como con todo, me alegro de haberlo buscado, porque me ha llevado a una página con una entrada con mismo título que el blog de una servidora: http://carlosleopoldogal.over-blog.es/article-mama-quiero-ser-dentista-121221794.html

Os lo recomiendo totalmente,de hecho mi post de hoy versa de algo muy similar. Carlosleopoldogal en un tono de humor, habla de un joven de pueblo, no con muchas luces, que sin tener familiares que se dedicaran a nada relacionado con el ámbito odontológico decide ser dentista para progresar económicamente y salir de la vida de campo que llevan sus padres. Habla de todo lo que conlleva su decisión, pero sobre todo lo enfoca en el plano económico. Porque seamos sinceros, El que piensa en dentista piensa en dinero. Al que estudie para dentista le habrán dicho en algún momento "te vas a forrar" y luego, como se ve que hay tantos, y el amigo del amigo del amigo de fulanito es dentista pero no encuentra trabajo ya te empiezan a decir: "Los dentistas de antes sí que se forraban".
Pues no lo sé si se forraban o no señores, pero la cosa ha cambiado bastante. En su post, Carlosleopoldogal, a pesar de tratar el tema desde una perspectiva basada en el dinero como motor principal, tiene bastante razón cuado habla de que el pobre futuro odontólogo pasa por diferentes etapas, en las cuales cualquier odontólogo que se haya titulado de diez años para acá puede verse reflejado. 

Yo puedo decir, orgullosa o no, que he pasado por unas cuantas. Acabé la carrera en 2010, pero a diferencia del personaje del post, en una universidad pública. Para aquel entonces la crisis (porque se supone que ese ha sido el problema inicial) ya nos había dado en todo el morrillo. A mi no me pilló el futuro por sorpresa ni hice oídos sordos a lo que se hablaba en la facultad sobre la perspectiva laboral del odontólogo medio. Sin ir más lejos, en cuarto de carrera tuvimos una charla sobre el tema. El encargado de dar la charla nos puso, en modo festival del humor,varias diapositivas muy "alentadoras" sobre nuestro futuro laboral. Para él sólo había tres opciones (si descartábamos claro abrir nuestra propia clínica o seguir estudiando, me refiero a las opciones que incluyeran "empezar a trabajar", como en el resto de profesiones).

- La primera, "La familia" con una imagen de El Padrino, hablaba de la opción ideal en la que tuvieras algún pariente que pudiera hacerte de mentor. que tu padre o madre fuera dentista (que había bastantes) o que tu familia estuviera relacionada con algún dentista que, hablando en plata, te pudiera enchufar. Descartada aquella posibilidad para mi, puesto que a parte de tener una tía médico, y que conocía a una dentista que quizá podía ofrecerme trabajar para ella "de prácticas"(sin cobrar un duro, vamos) en un pueblo "in the middle of nowhere" yo por aquel entonces no tenía enchufes, ni regletas, ni mucho alumbrado, para que engañarnos.

- La segunda era un dibujo animado de un esclavo negro trabajando en un campo de algodón americano (a verdad es que sin meterme en críticas el hombre tenía un humor muy especial) y lo tituló "Yo soy aquel negrito". Lo he puesto en negrita porque tela. Lo del color no era necesario, porque esclavos los ha habido de todos los colores en nuestra historia, pero al hombre no le faltaba razón con lo del tema de la esclavitud. Se refería a trabajar en una franquicia. Franquicias dentales, había bastantes en 2009 pero ahora... incontables. Seguro que se te vienen muchos nombres a la cabeza, y si no, solo hace falta que pienses en la partícula "DENT", sin duda sabrás de lo que hablo. Yo desde el primer año de carrera me dije a mi misma que no trabajaría en un sitio de esos. Yo me había metido en esa carrera por vocación, no para forrarme, mucho menos para vender. Al final me acabaría comiendo mis palabras dos años depués, pero esa es otra historia.

-La tercera opción, la última con sus pros y sus contras, como las anteriores (sí, había pros y contras en las anteriores lo creais o no) era "Vuela, vuela" parafraseando al grupo Magneto de los años 90 (unos visionarios Mexicanos mezcla entre Locomia y Backstreet Boys que versionaban en español la canción "Voyage, Voyage" de una francesa de los 80), os dejo el video más abajo para refrescaros la memoria y que sintais verguenza propia por haber cantado la cancioncita de marras en mas de una ocasión. Bueno que me voy "OFF TOPIC" en menos que canta un gallo. Pues la diapositiva, con su avioncito de rigor, hablaba de la emigración. Y el hombre era un moderno, porque en vez de ponernos a "El emigrante" de Juanito Valderrama o "Volare" nos puso aquel "Vuela, vuela". Y en buena hora. De las tres opciones, a mi era la que más me convencía. Conocía a otra dentista (ahora amiga mía a la que admiro muchísimo) que había trabajado en UK dos años y me lo recomendó totalmente. Uno de los contras era "perder mano". Si precisamente la gente se iba al extranjero a "hacer mano"! No lo entendía, y honestamente, de volver a aquella charla con lo que sé ahora le diría a aquel hombre: tienes razón en todo (y un sentido del humor  muy negro) menos en lo de la mano. Claro que aquellos eran otros tiempos y el las cosas en temas de salud cambian de un día para otro... y me estoy yendo OFF TOPIC otra vez.

Esas tres opciones se me dieron como futuro laboral en cuarto de carrera. Más motivación imposible, y no solo para mí, sino motivación para el ambiente en general, que si ya era competitivo de por sí, pasó a ser un nido de víboras. Entre tanto carácter competitivo y comentarios como "si hay que trabajar en franquicia se trabaja y punto" de mis compañeros, en quinto me dieron ganas de tirar la toalla. Empecé a plantearme si aquello era para mí. Yo, al igual que  Rufo Panadero, el personaje de Carlosleopoldogal no vengo de familia rica. Al contrario, yo trabajaba durante la carrera y gastaba lo justito. Yo TENIA que ponerme a trabajar al acabar de estudiar, no podía gastarme 30.000 euros en un master, oficial o no. No podía ponerme una clínica porque no hay banco que te de una hipoteca siendo recién licenciada y porque en el mercado actual es difícil que las franquicias no te coman vivo. Si no lo dejé, a parte de lo difícil que es dejar una carrera que te gusta y se te da bien cuando ya la tienes casi terminada, fue por uno de mis profesores. Más que profesor le considero un mentor. Tuve la suerte de tenerlo como profesor entonces y conservarlo como amigo. Le debo tantas cosas que no creo que pueda llegar a devolvérselas algún día, para empezar las palabras que me dijo aquel día en unas prácticas clínicas. Recuerdo haber comentado en alto, después de un día de bajón de los muchos que tuve ese curso, que consideraba que nuestra profesión a pesar de tener mucha responsabilidad, como por ejemplo la del médico, a nosotros se nos exigía diez veces más viéndonos en ocasiones obligados a "distorsionar la realidad" o hacer las cosas más bonitas para que no nos cayera una denuncia o algo peor. Le dije que no me veía capaz de eso, que yo no podía vender motos, que se me veía en la cara y que, no era que no quisiera aprender, era que no quería ser así. El sonrió y me dijo: "Eso es precisamente lo que te va a hacer buen odontólogo. Se llama ética profesional". Me enseñó que, al igual que él, el truco no es ser un vende motos, sino un dentista honesto, hacerlo lo mejor posible y de equivocarse, como ocurre en la profesión médica todo el tiempo, simplemente explicarse lo mejor posible, sin artefactos, 

Y así llevo haciendo cuatro años, a veces mejor y a veces peor. No tiré la toalla entonces y no pienso hacerlo ahora. He aprendido que cada dentista tiene sus métodos y su camino, y el mío es éste, explicarme siempre, con modelos, con dibujos si hace falta. Para ser sincera sigue siendo difícil, y más teniéndolo que hacer en otro idioma. Ah! que no lo había contado. Yo elegí la tercera opción, la de volar, no muy lejos como algunos compañeros que están en Dinamarca, pero lejos igualmente. Por el momento no me arrepiento de mi decisión, y espero mi futuro sea diferente al de Rufo porque mi familia ni siquiera tiene tierras para labrar, y de tenerlas la verdad es que no sabría por donde empezar.
Pero bueno, todo sobre la vida en el extranjero lo dejo para otro post, que por hoy ha sido suficiente.

Un saludo enorme, os dejo con la canción. Aviso importante: la musiquita se os va a quedar grabada durante mucho, mucho tiempo, no me odieis por ello, el que avisa no es traidor.





No hay comentarios:

Publicar un comentario