viernes, 10 de octubre de 2014

Así empezó todo.

Cuando tenía tres años monté un salón para mis Playmobil con un par de paquetes de plastilina de varios colores. 

A todo detalle al parecer. Y digo al parecer porque yo apenas me acuerdo de aquello, solo recuerdo las partes que mi madre ha ido repitiendo por doquier a lo largo de los años. Probablemente así comenzará su discurso en mi boda (el día que mi case y si me caso) así que pensé que esa misma anécdota podía marcar también el comienzo de mi blog.
Y no es poco importante, Al parecer aquel salón, con sus sillas, sillones y mesitas de té seguramente marcaron mi futuro. Y es que mi madre, al verme tanta habilidad con las manos debió de pensar: "me ha salido una artista". 
Eh... casi. 
Con lo que mi señora madre no contaba por aquel entonces era con mi lado práctico. Porque no es muy difícil darse cuenta que la vida de artista es muy complicada. Es inestable, competitiva, muy sacrificada... así que en algún momento entre libro y libro de la ESO (si señores, yo estudié con la LOGSE) algo me dijo que mi habilidad manual debía centrarse en algo más "práctico". Ayudar a los demás sería un plus, pero la cirugía se me iba un poco de las manos, sobre todo con el tema de la responsabilidad. A los 13 años ya lo tenía claro: Iba a ser dentista.

Desde que uno toma una decisión como esa es un no parar. Se te pega la nariz a los libros y no la despegas de por vida. Te pasas el Bachillerato intentando sacar las mejores notas no vaya a ser que no pases "el corte". Una vez en la universidad te encuentras con una competitividad a veces exagerada para luego acabar y darte cuenta de que te vas a enfrentar a un mercado laboral que cada vez es más incierto... eh... pero, ¡si yo no quería ser artista por eso! ¡Elegí esta carrera porque no quería una vida complicada!! (pausa para miles de risas de odontólogos desde todos los rincones del planeta)

"Probablemente de no ser dentista me hubiera dedicado a escribir". Hace dos días me encontré a misma pronunciando esta frase en una entrevista de trabajo (un trabajo que por cierto no conseguí). Por supuesto yo eso ya lo sabía, dado que en mis ratos libres, que no son muchos, me dedico a escribir, pero decirlo en voz alta, sin pensar... eso ya es otra cosa. Fue entonces cuando me di cuenta de que ambas cosas no son incompatibles, algo que por muy estúpido que parezca no me había parado a pensar, y fue cuando surgió la idea de este blog.

Así que aquí, poco a poco, iré contando mis aventuras y desventuras por el mundo de los dientes, así como las  alegrías y los disgustos que conlleva mi profesión. Prometo intentar que los contenidos sean para todo tipo de público pero inevitablemente algún post más técnico se me escapará, E irá dedicado especialmente para aquellos que, como yo, son jóvenes dentistas superpreparados, con muchas ganas y conocimientos pero no con tanta experiencia. Porque ayuda saber que aquella muela no solo se te resistió a ti, y que además se puede echar humor al asunto.






Se despide por el momento, 
Una "dentista- artista".


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